15 de diciembre de 2015

La tumba de la bella bestia



Fuertes son las lápidas que encierran el concierto de tu voz
Pero se oyen las luciérnagas venir bajando desde el cielo
Y los pétalos acarician a la bella bestia mecánica
Que incrustada en los árboles nos mira con desdén.

Es en ese edén de orquídeas y girasoles mágicos
Donde palpitan mis manos y el caballo galopante
Donde ya quisiera estar;
perdido en ese mármol
donde se lee entre polvo y flores sangrantes
tu nombre escrito en runas, tu aura en vano despejada.

Muerto y querido por las espinas que barajan
Calurosa, enfriada y ajada por la vida;
Anhelar ese futuro;
la melodía
de los amantes sin sombra
que se muerden
Y sus sexos sudorosos
que se comen como muérdagos
entrelazados.

Es el olvido, dicen los figurines recortados
Y los sueños
crecen como duermevelas
Son muñecos de cartón arrojados al teatro
Chilla la bella bestia mecánica
Atrapando a los amantes que se pierden
Y que sin saber que hacer con el amor
Van desperdigando sus dones
como migas en el bosque
Para que la bruja los devore.

Aúlla y lame la herida el lobo.
Sal a mirar.
La nieve cubre el horizonte.

1 de noviembre de 2015

Te vi surgir desde el abismo


A mi hijo, Pablo Iván

Te vi surgir desde el abismo
Con una herida en la cabeza como aquellos kamikazes
Que pilotaban rasantes sobre el agua
En una marcha en fuga contra el mundo;
Arremolinados, recostado contra un firmamento de soles imposibles
En la gran costra del universo.

Marchaban tus aviones de papel sobre tus manos enguantadas
Papá, tengo un corazón de tiburón en mi pecho, me decías
Desdibujado y llameante con líneas como cuchillas que cortaban las nubes
Como pedazos de mantequilla.
Las grietas abrían y cerraban sus boquitas  
escupiendo sangre, fuego, dragones
Y escorpiones arponeados por marineros del averno;
En el  paisaje recortado 
los panes saltaban en rodajas
Y la leche caía sobre mariposas lechosas que tiritaban en tu lengua.

Sobre el césped nacían  y morían ángeles acurrucados, y volvían a nacer
De las cuevas submarinas
salían monjes budistas con caparazones a la espalda;
corriendo tras ellos
emergieron principitos con largos trajes azules enflautados
 portando flores y cuchillas de hielo;
los indios  cabalgaban bisontes sobre páginas de oro
y los vaqueros saltaban desde sus furiosos caballos
haciendo cabriolas y piruetas imposibles.

Ahí arriba va volando! Dijeron embobados
Sobre un payaso de acero con zapatos claveteados
Iba el que había surgido del abismo
Con su manito lanzaba racimos de ranas
Y la tierra giraba y reía; las ranas croaban
 Y el Espíritu de los duendes se revolcaba.


Mi corazón de tiburón hecho ser 
surcó los aires.

3 de agosto de 2015



Y llamean tus manos cristalinas
uñas crispadas al infinito
de tu boca cantan las uvas rodantes hacia adentro
manos y pies tejidos atrás de la gran novela
y los disparos de la calle cerro arriba
en una calle dispersa de papeles criminales que hablan de ti
Lida Gramm
La nariz partida al abismo del altisonante rostro
nacarado por las soledades de los soles encriptados
 eclipsando las estrellas rajadas en el cielo negro
flotando en tus cabellos          como medusas
como películas quemadas en los hornos calientes del olvido.

A veces,
cuando la muerte ronda entre mis soledades
crucificado estoy en el centro del centro de la garganta de fuego
- aparecen los puentes de cristal que nos abren en canal
¿ves el milagro Lida Gramm?
Los niños nacen de manitos enlazadas
van volando y nosotros ahí seguimos
en esa oscuridad atronadora
intentando deslenguar los huesos del cadáver roto
- que yace dormido entre nosotros-
entre sábanas flotantes de flores perfumadas
que son las lágrimas de todos los amantes muertos.

Sal a mirar Lida Gram
en la ventana dorada se ven los perfiles de los astros
Fisuras flotantes de pétalos
y nuestras sombras
relampaguean en la sombra.

21 de enero de 2015

Víctimas del azar

Ya había girado esa roca
para encontrarme con laberintos de palabras
personas a veces, con las caras henchidas y negras
pintadas de payaso.
La realidad me otorga la salida
hoy,
como una ironía del robótico destino
tu cara multiplicada con los fragmentos de todas las otras olvidadas
o que se han empeñado en olvidarme
como si fueran estrellas cosidas al cielo
galaxias cayendo en el firmamento
para desaparecer en la nada.

Qué ironía, que aparezcas y regreses nuevamente
y todos mis fantasmas seas tú
(y no te das cuenta)
y tan tenue, avanzando descalza
por entre los pájaros y la rosa de Góngora
y el pálido amor de Elizabeth Browning
no hay más que tu mano alzada
y la mía, empuñando el revólver de la vida.
apuntándote a tus labios
tus ojos cristianos
clavados a los míos.