Existen ciertos paisajes que parecieran invitarnos a
la reflexión, a la reposición de recuerdos primarios con amalgamas de colores,
distorsiones sutiles que se entrecruzan con el viento y el aullido de las
bestias. Al mirarnos en el paisaje, podemos extraviarnos en esos cálidos
colores que atraviesan las cortezas y las raíces de los árboles, con la
palpitante realidad de que probablemente no vivimos solamente una sola vida, la
de carne y hueso, sino también vidas ajenas, ensoñaciones que son canciones, o
trozos de películas viejas, o fotografías gastadas o pinturas deformes y
corroídas por el arrollador paso del tiempo. El apresurado diagnóstico corroborado
por el médico de cabecera, es decirnos en su insulsa orden, con letra
apresurada, abigarrada y apretada, anunciarnos que somos cadáveres, presos de
las imágenes, de la irradiación continua del mal, tristes remanentes de
pesadillas soñadas por animales torturados, atrapados en trampas mecánicas de
acero.
20 de agosto de 2014
4 de abril de 2014
La mecánica del gesto
Para K.H
La noche arriba te habla, aún con la luna descolgada
y bajo la lluvia avanzas entre naipes y barajas;
golpes de azar, te calas el sombrero y fumas del cigarro de la vida
podría estar Jack esperándote
bajo el balcón de un bar de marineros abrazados,
encolerizados, partidos por el agua.
Bajo la lluvia avanzas.
En casa nadie te espera.
Los faroles se columpian con la brisa
ves a los perros silenciosos fornicar
estás parado, detenido, pero el camino avanza silencioso;
detrás de ese pesado muro gris
yace ella
una princesa dormida esperando a su príncipe azul que la despierte
nunca sabrás de ella
nunca la verás
aún cuando las estrellas descolgadas fulguren brillantes
como pétalos de acero desperdigados en el cielo;
balas nocturnas que atraviesan la inmensidad del infinito
balas que te sonríen,
y tú sin saber.
La princesa despertó.
Ven a ver cómo emergen los sombreros voladores
el cielo no se ve.
La noche arriba te habla, aún con la luna descolgada
y bajo la lluvia avanzas entre naipes y barajas;
golpes de azar, te calas el sombrero y fumas del cigarro de la vida
podría estar Jack esperándote
bajo el balcón de un bar de marineros abrazados,
encolerizados, partidos por el agua.
Bajo la lluvia avanzas.
En casa nadie te espera.
Los faroles se columpian con la brisa
ves a los perros silenciosos fornicar
estás parado, detenido, pero el camino avanza silencioso;
detrás de ese pesado muro gris
yace ella
una princesa dormida esperando a su príncipe azul que la despierte
nunca sabrás de ella
nunca la verás
aún cuando las estrellas descolgadas fulguren brillantes
como pétalos de acero desperdigados en el cielo;
balas nocturnas que atraviesan la inmensidad del infinito
balas que te sonríen,
y tú sin saber.
La princesa despertó.
Ven a ver cómo emergen los sombreros voladores
el cielo no se ve.
26 de marzo de 2014
Indagaciones en torno a la Misteriosa Muerte de Virgilio Leonardo Ruilova
Palabras leídas durante el lanzamiento de La Muerte de Virgilio, de Sergio Alejandro Amira.
1. La última vez que Virgilio Leonardo Ruilova fue visto con vida, según diversos testigos, fue el 19 de octubre del presente año, alrededor de las 17:35 de la tarde, vagando en las inmediaciones de una vieja casona ubicada en Plaza de la Victoria, en Valparaíso. Recabando diversa información, pudimos enterarnos que Virgilio habría participado en el cumpleaños de Carolina Lehman, conocida en el medio literario chileno por haber escrito la novela Psique, y ser además fundadora de la Sociedad Lovecraft de Valparaíso.
2. Virgilio Leonardo Ruilova, nacido el 6 de marzo de 1982, tuvo desde temprana edad interés por temas de corte esotéricos, inclinándose hacia el gnosticismo, la cábala, la teosofía, el hinduismo, el sufismo, el budismo zen, la francmasonería, la simbología, la astrología, la numerología, el mesmerizmo, la criptozoología, la alquimia, la filosofía hermética, y en el fondo, cualquier sistema de pensamientos, creencias y equivalencias simbólicas, que intenten demostrarnos que existe una realidad oculta, una Verdad Fundamental, que estaría en nosotros de forma latente, y que de alguna manera habría que desarrollar y descubrir por rectas de vías de comportamiento y pensamiento.
3. Lo cierto, es que no pudimos confirmar que la mentada Sociedad de Lovecraft de Valparaíso exista, al menos de forma regular, con una sede ubicada en la Plaza de la Victoria, y que su fundadora sea Carolina Lehman. Ni siquiera pudimos comprobar un Documento Nacional de Identidad que coincida con su nombre, ni menos una residencia fija. Sospechamos que Carolina Lehman es un alter ego, una máscara, un heterónimo, un pseudónimo literario, una contraseña, un colectivo de artistas itinerantes, todo, menos una persona real, de carne y hueso.
4. Durante la adolescencia de Virgilio, sabemos que fue integrante de una secta denominada como Escuela Samaeliana Gnóstica, fundada por el mexicano de origen colombiano Victor Gómez Rodriguez, alias Samael Aun Weor, quien dijo de sí mismo “Yo, AUN WEOR, recibí a mi resplandeciente Dragón de Sabiduría, llamado SAMAEL, LOGOS DEL PLANETA MARTE. YO SOY EL CRISTO COSMICO DE ACUARIO. YO SOY EL INICIADOR DE LA NUEVA ERA. YO SOY SAMAEL, EL GENIO PLANETARIO DE MARTE". Tras leer estas líneas, podríamos decir que Victor Gómez Rodriguez, alias Samael Aun Weor, podía ser de todo, menos humilde. Poco antes de su muerte, acaecida el 24 de diciembre de 1977, Victor Gómez realizó una multitudinaria conferencia, donde tuvo como invitado de honor a Mario Moreno Cantinflas, acaso como una forma de lograr mayor popularidad de su movimiento, que tras su muerte se expandió por todo el mundo.
5. ¿Habrá sido La Escuela Samaeliana Gnóstica el germen en el cual se incubó la muerte de Virgilio? Extrañas prácticas, extrañas lecturas, no hacen más que atraer extraños personajes y extrañas situaciones, lo que nos lleva a aseverar, sin pecar de misticismo, que la realidad encadena realidades, atrayendo como un imán a sus complementos y eliminando la divergencia. Es lo que llamamos destino o suerte. El laberíntico Borges decía en Poema de los Dones, “Algo que ciertamente no se nombra con la palabra azar, rige estas cosas”.
6. El punto anterior nos lleva a presumir que Virgilio fue víctima de una secta de locos, que movidos por una férrea estructura de creencias, llevó a que consideraran a Virgilio como un peligro, un traidor, el enemigo. Virgilio fue encontrado muerto con una flecha clavada en el corazón, al interior de una casona abandonada, como si hubiese sido asesinado de forma ritual. El occiso fue encontrado con una flecha que lo impactó de forma frontal. La flecha es de fibra de carbono, marca Perfect Line, modelo D 030, con un diámetro de 7,5 milímetros y una longitud de 72 centímetros, con cuerpo camuflado y plumas rojas con amarillo. Nuestros exámenes periciales indican que tuvo que haber sido disparada a quemarropa, por un tirador por lo menos aficionado a la caza, pues la precisión en la tensión y en la puntería, sin mencionar que la flecha atravesó de cabo a cabo el corazón de Virgilio, sindican a alguien con experiencia y manejo en este tipo de armas.
7. El nombre escogido por Víctor Gómez, alias Samael, principal ideólogo durante la adolescencia de Virgilio, encierra una paradoja, o mejor dicho, una ambigüedad. Según diversas tradiciones religiosas, particularmente la cábala y el cristianismo, el nombre de Samael se vincula a dos entidades contrapuestas. Por un lado, se trata de una potestad creadora, que construye el universo según el plan de Dios, siendo un arcángel, un elohim o atributo de la Divinidad. Pero a la vez, el mismo nombre Samael, ha sido designado a uno de los diez archidiablos, que se contraponen a los arcángeles, siendo Samael el octavo Demonio de la confusión.
8. El famoso ufólogo y contactado peruano Sixto Paz, en una conferencia a puertas cerradas en algún punto muerto de Valparaíso, dijo que la Escuela Samaeliana Gnóstica, serían en realidad agentes Alfa Draconianos encubiertos. Según conocedores del tema, ésta sería una raza reptiloide, una de las más antiguas de la Galaxia, que correspondería a seres escamosos de 4 a 6 metros de altura, similares a los tiranosaurios rex, que tendrían una visión utilitarista de la vida, reduciéndolo todo a términos económicos y moneda de intercambio, y que desde hace más de 5 décadas estarían camuflados, o mejor dicho, metamorfoseados en humanos, controlando las elites mundiales, sumiendo a la raza humana a una pronta subyugación total, que desencadenará en un sistema esclavista materialista planetario, de lo cual, ni el Buda Cósmico ni los pleyadianos ni La Confedereación Galáctica de la Luz, podrán salvarnos de este gran infierno mecánico que se avecina.
9. Ante esta sarta de imbecilidades, podríamos decir que Sixto Paz está loco o dice la verdad. O quizás buscar una tercera vía, que sería comprender estas palabras como una gran metáfora del poder y sus engranajes, revelando que tras todos estos discursos de ciencia ficción paranoica, una verdad engorrosa se esconde en la oscuridad, reptando para salir algún día a la luz.
10. Por estos días, me he enterado que el Comisario Sergio Alejandro Amira, junto al Inspector Emiliano Navarrete, han estado realizando una investigación más acabada del caso. Esperemos que sus diligencias nos ayuden a esclarecer quién o quiénes mataron a Virgilio Leonardo Ruilova, y por qué lo mataron.
19 de octubre de 2013
BREVES APUNTES SOBRE LO FANTÁSTICO EN EL POLICIAL
En el marco del evento literario Primavera del libro, las editoriales Biblioteca de Chilenia y Éspora organizaron una mesa sobre novela policial, donde tuve el honor de participar, junto a Bartolomé Leal, Eugenio Díaz, Claudio Castañeda y Julio Hurtado Bouch
Mi principal
intención es hablarles sobre lo que escribo, pero también de cómo leo y entiendo
el género policial. Lo llamativo de este género, que se desarrolló en gran
parte durante la segunda mitad del siglo XIX, es su capacidad absorbente para
nutrirse con múltiples discursos narrativos, como si el policial fuera de un
gran pulpo que atrae para sí las distintas versiones que discurren en torno de
la realidad.
Desde sus
comienzos, la puesta en escena del género policial tenía como figura central al
detective, quien de manera intelectual, como en un juego de ajedrez, resolvía
los casos valiéndose de la lógica y la deducción. Fueron emblemáticos los casos
del cuarto cerrado, donde era imposible entrar o salir de la escena del crimen,
o el asesinato en público, que convertía a todos los testigos automáticamente en
sospechosos, planteando enigmas que requerían la colaboración de una mente
maestra, altamente entrada, que lograra develar el entuerto y hallar al
culpable.
Esta visión
romántica del policial fue cambiando a través del tiempo; la figura del
detective intelectual fue reemplazada por la de un detective dubitativo y a
veces cansado y decadente, la escena se amplió en forma de denuncia, y se
pasaron a retratar elementos sociales
como la corrupción, el narcotráfico o la prostitución, bajos fondos escabrosos
en los cuales la figura detectivesca coqueteaba con los códigos del hampa, perdiéndose
y confundiéndose en un sórdido mundo donde para resolver los delitos debía
echar mano a sus informantes, generalmente chulos prepotentes, paranoicos
drogadictos, putas, travestis, mercenarios, vendedores ambulantes, etc.
Otras formas
fueron apareciendo y surgiendo, como la novela sobre espionaje y
contra-espionaje, que tuvo su auge y caída durante la Guerra Fría, o la novela
de denuncia social, apegada al realismo social en boga, y que tuvo –y tiene
aún- múltiples cultores, sobre todo en Latinoamérica, región que fue víctima de
la represión y la tortura detentada por los poderes fácticos, representado y
auspiciado por las distintas dictaduras de turno.
Pero frente al
relato policial convencional, se levanta un policial distinto, que se basa
precisamente en romper las reglas no escritas del género y erigir otro modelo,
del cual no existen escuelas, pero sí posee ciertas características y
precursores que me interesaría compartir con ustedes.
Se trata nada
más y nada menos que la irrupción del elemento sobrenatural, metafísico o
fantástico, dentro de la trama policial.
Para hacerlo un
poco más esclarecedor, tomaré un caso que últimamente ronda en la crónica roja,
el cual ustedes algo deben haber escuchado, que trata sobre el extraño hallazgo
de dos menores de edad, de Antofagasta, presuntamente inducidas al suicidio por
una secta de carácter satánico liderada por un adulto. Las pequeñas fueron
encontradas con el símbolo del ojo de Horus, antiguamente utilizado por los
egipcios como un símbolo de protección contra el mal, y que en este caso al
parecer revestía la consecución de un ciclo de muertes para alcanzar alguna
promesa, como la inmortalidad por intermedio de alguna transmutación cósmica o
material.
Si tuviéramos
que novelizar esta noticia, por medio del policial clásico, podríamos
establecer una novela coral, teniendo como figura central a un juez de
instrucción, detective, o periodista, que decide llegar hasta el fin para
develar el macabro caso. La novela tendría una serie de dilemas morales,
principalmente sobre el hecho de que la incitación, facilitación e inducción al
suicidio, son categorías demasiado difusas como para tipificarlas en un código.
Quizás la historia giraría en torno a la ingenuidad de las menores, a la manipulación
psicológica de una mente enfermiza, a la revisión de la cultura pop asociada al
satanismo, vampirismo y similares.
Si pudiéramos dar una vuelta de tuerca
completa a este caso, y ponernos al extremo opuesto de la vereda, y nos
preguntásemos: ¿y si todo lo que planteaba la secta era cierto? Que
efectivamente, por medio de suicidios rituales, el grupo lograría abrir un
nuevo vórtice a este mundo, atrayendo alguna fuerza desconocida a nuestra
realidad. Entonces ¿qué? Esa es la intromisión de lo pesadillesco en el
policial, de la posibilidad de que esta secta dirigida por ese loco, en
realidad sí podían atraer una fuerza desconocida.
Juguemos con
posibilidades más extravagantes: quizás el líder de la secta satánica en
realidad era manipulado por un grupo de científicos que buscaban probar alguna
tesis psicosocial, pero el experimento falló en algún punto, cobrando la vida
de menores inocentes. O más descabellado aún,
un grupo infiltrado de extraterrestres disfrazó una compleja simbología
en varios fragmentos de libros, canciones y películas, actuando e influyendo
sobre el presunto líder por medio de hipnosis a distancia, con la meta de probar
un nuevo virus mental que induciría a la depresión y finalmente al suicidio.
La novela podría
dar un vuelco más surrealista, al plantearse la posibilidad de que el líder de
la secta realmente era un vampiro interdimensional, quien por medio de poderes
psíquicos era capaz de dominar y someter a una audiencia a través de su
penetrante mirada, y que en el fondo lo que buscaba era alimentarse de la
energía de sus víctimas para aumentar sus años de vida y seguir sembrando la
desesperanza y el caos.
Siguiendo con la premisa paranoica antes
anunciada, sobre una realidad oculta que subyace en este grupo satanista, esa
posible novela, que gustosamente escribiría o leería, daría cabida a la entrada de sospechosos y
cuestionados expertos en simbologías y sectas, a teólogos y fanáticos
religiosos que verían en este hecho los signos del apocalipsis, a ufólogos
errantes rayanos en la conspiración y en
demostrar lo indemostrable, a psíquicos y médiums que perfectamente podrían ser
estafadores y charlatanes, a detectives privados inescrupulosos dispuestos a
sacar provecho financiero de las desesperadas familias involucradas. ¿Y por qué
no, podrían aparecer hasta androides del inframundo convertidos en las piezas
ocultas de un juego siniestro, a enanos travestis que en realidad son ángeles
disfrazados, a viajeros del tiempo o del
espacio que buscan modificar un hecho, a mutantes de dos cabezas que viven en
la supuesta tierra hueca?
Tramas así, dan
cabida para todo, y precisamente son las que sostienen el milagro de la
literatura, aquel extrañamiento del lenguaje que puede crear realidades
convulsas y retorcidas o alternativas.
Apostar por tramas
rocambolescas, con irrupción de lo fantástico, debe tener más inconvenientes
que ventajas, sobre todo en aquellos lectores ávidos de realismo y perfección
de estilo. No obstante, estas historias mutantes tienen la insospechada ventaja
de crear una multiplicidad de lecturas paranoides y esquizofrénicas, y que
pueden hacer una lectura más acuciosa y certera sobre la realidad y sus
guardianes: la banca, los políticos, las instituciones, la oficialidad. Un tema
complejo que ahora no es mi intención abordar.
Concluyendo: alteración
de la realidad, irrupción de mal, tesis sobre la conspiración, la utilización
de personajes esquemáticos, son algunos de los elementos que apuntan a crear un
efecto “teatro de marionetas” dentro del género policial, en donde lo que brilla
no son los tipos psicológicos, ni las genealogías del crimen, ni la mente
maestra del detective o del criminal, sino la de poner sobre el tapete las
múltiples versiones de una realidad que se cuece al interior de una obra, con
hechos y situaciones determinantes que apuntan a crear un efecto poético embriagado
de criminalidad, así, las palabras y los diálogos se trenzan en un combate a
muerte para manifestar ruidos y abismos en la mente del lector, y por supuesto
llevarlo en cada página a lo inesperado,
a un juego donde no importa quienes serán los vencidos y los vencedores, sino
en abrir terrenos inexplorados de la psique y de sus delirantes versiones de lo
real, mostrando así su lado más oscuro, en todo su esplendor.
19 de agosto de 2013
A.E crónicas remotas del futuro
Crucé el engañoso abismo chapucero
del laberinto Naranjo, bellamente adornado y perdido en sus chinos cortinajes.
Desde el Psiquiátrico de Jung, las muñecas mudas sangraban de sus ojos frases
del futuro/ nóveles novelas se dibujaban en sus puños recortados por los aires.
Detrás del parque del Museo Histórico –pares reventados- presentes, saltó un
enano con la cara hecha mierda, parecía mujer, un travesti con peluca y los
labios rojos carmesí inyectados en sangre. Bésame, me decía el muñeco con los
muñones recogidos entre sus brazos agonizantes. Los ojos verde bosque del enano
palidecían por las explosiones subatómicas de sus iris, explosiones nunca antes
registradas por la Ciencia.
Oh perra mecánica, me cabalgabas
con una soga al cuello, vientre expeliendo un feto que era la réplica exacta
del Poder. Tus mejillas de porcelana estaban agrietadas, como que querían
detonar una cifra misteriosa, la suma del Absoluto abatimiento del metal
oxidado. Arriba, las naves voladoras surcaban el espacio, adiós Segunda Tierra,
hasta la próxima venida, decían abatidas en su lengua misteriosa.
Cortinas cerradas son la prisión,
fabuloso centro de paganos giratorios de narices, todos controlados a control
remoto por el androide bonachón. ¿Me dijeron adiós? Nada. Sus bocas
enmudecieron palas mecánicas accionadas desde los lomos. Habrán cortado sus
brazos y reemplazados por muñones, las bailarinas de la noche con tutús con
implantes abyectos. No importa, lloverán nuevas ocasiones.
Marché en un tanque de madera por
la calle R. Espinoza paseando a mis papas paseantes. Al final del camino se
veía una esplendorosa puesta de sol.
25 de enero de 2013
MSJE CRPTDO
Cuando el día marchaba, bajaba en la espiral
los filamentos de la mano destruidos
deshechos los pies
apaleado ante la conmiseración de quienes no me veían
yo pensaba
yo pensaba que tú
yo pensaba que tú podrías florecer del relampágo
y salvarme en un mundo donde es imposible salvarse
pero que tú me salvarías
el combate
la resistencia en tus caderas
hoy, acá en el 2045
sigo firme en ese pensamiento
de que ya no estás
que nunca pudiste estar
y que me dejaste porque no tenías otra posibilidad
los dados recargados
el horizonte recortado
el último suspiro apretado
el final.
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