18 de marzo de 2008

Flor de loto


Caminando con el señor de las paltas quillotanas, los adoquines sucios que pisabas brillaban en mi mente. Una fuerza ensimismada en una mano, apoyada contra mi pecho centelleando las opacas palabras, sentí de pronto que una pesada máscara se me resquebrajaba y por fin, de manera tan poco solemne, mis ojos se alborotaron y agudizaron más su ceguera.

¿Qué hacíamos encerrados en la habitación de una oscura pensión? ¿Por qué contemplábamos a un imbécil que daba noticias? Me dijiste fuerte y claro: si quieres, puedes llorar en mi regazo... ¿y qué hice yo? Me acomodé como almohada entre tus mejillas y no vertí ninguna lágrima. Corriendo nos despedimos, mientras prefigurabas (veías ya) los latigazos de madame B, la señorita Ego, con toda su oscuridad y fuerza extraordinaria.

Por las arterias de Valparaíso cruzamos las estrechas calles y los concurridos kioskos, que repletos de cifras y letras, sobredimensionaban falsamente el presente. Una escala en la Plaza de la Victoria, los ángeles de las fuentes, las estatuas de los leones, las maquinaciones de paseos que aún no han tenido lugar, la consumición de un completo clónico, el retorno tranquilo y silencioso por la costa, sobre una liebre verde y lenta. Toda la tarde, todo el amancer sin irse, gris y crepuscular, azotaba la buena aventura de mirar el mar. Y saberse acompañado.

15 de marzo de 2008

Un momento....

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El minuto de la suspensión, donde una rosa hecha pedazos gira y se marchita a la velocidad de la luz. De ese movimiento frenético van rozándose notas, que geometrícamente bañan el rocío de los pétalos, como si fuera una ruleta rusa y una despedida cíclica. Son las sombras, la locura, la tremenda alegría de saberse sin tallo ni raíces, flotando borracho como una nube china y advenidiza.
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Cuando tus dos pies se suspenden en el aire y los detalles crecen en las cenizas de la muerte.
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La eternidad de un segundo cristalizándose por siempre, desde siempre, en una música eterna.

12 de marzo de 2008

fue un poema limpio.


Te escogí en secreto un color para cada día y nuestras fuerzas se equilibraban en un punto muerto, una rosa hecha trizas, el coraje del lobo, un paseo por Valparaíso, una ausencia con la forma del retorno, la total franqueza de saberse mal acompañado, al lado de una mano muerta, un corazón palpante construido de cenizas, y los puentes eran afirmados por cocodrilos repletos de tiempo, de arena, de relojes de oro, de balbuceos incomprensibles que rebotaban en la sombra.

Así fue como surgió el poeta.
(gracias a la hermana por transcribir la miniatura)

3 de marzo de 2008

hermanos Rumel


Rumel, es un honor poder escribir en tu blog, en este momento de mamoneo quiero que cuando veas esto digas “Ho, pequeña” ahora, yo tu hermanita te canto como tu lo has hecho muchas veces y se que , yo , la rumel pequeña te ama como ninguna mujer lo ah echo en tus 24 años, te apoyo mas que ninguna y tu lo sabes muy bien, hermanito querido te espero con ansias, recuerdo cuando éramos chicos y peleábamos demasiado, o cuando me pedías algo para comer me decías “déle al perrito” con voz de niño chico o cuando me decías “mira javi, tengo un perrito aquí” y yo miraba y me dabas un besito y yo me enojaba porque me emocionaba con eso del perrito, tantas cosas que hemos pasado hermano mío solo mío. Ahora me despido con este inmenso beso y cuando llegues del paraíso salgamos a todas partes a compartir juntos.

Tu hermanita…Javiera Rumel

19 de febrero de 2008

A un amigo y su gato


Me explica que quiere ser actor. Me dice también, que su sueño es tener una aldea, de amigos, de valientes, no lo sé muy bien, pero le pregunto ¿y te gustaría ser el rey (hokage) de esa aldea? No, sólo un guerrero (shinobi) y poder estar ahí. Se ríe de mi afición por las señoritas. Trato de hacerle entender que no se necesita ser feliz con quedarse con todas o con una. Mi felicidad es más simple, más al alcance de la mano: me basta con mirarlas, le digo, y él se ríe y una noche me regala una imitación: imita a un muñeco diabólico nazi (pone la voz de demonio) y entre risas infernales y ruidos guturales me dice que va a matar a todos los negros. "Soy Adolph Hitler" Me dice con los ojos llenos de odio. Nos matamos de la risa. Otro día me dice que le gusta la escultura, y que le gustaría fabricar muchas figuras de arcilla con forma de ave. En una caminata por la plaza de su villa, con teatrales gestos afirma: "puedo asesinar hasta los 14 años sin irme preso". Sí, le contesto, pero te enviarán a un centro de menores donde la pasarás muy mal. En vez de responderme, toma su arma (kunai) y la arroja de un certero golpe al pasto.
Su gato birmano, sir Oliver Twist, llega por las noches a buscar su comida, y luego, como manda su edicto felino, se va a cazar gatas, para volver a la siguiente noche. Como de vez en cuando suelo hacerlo yo.

14 de febrero de 2008

So lonely (14 feb/08)



The Police - So Lonely Lyrics


(Sting)
Well someone told me yesterday
That when you throw your love away
You act as if you don't care
You look as if you're going somewhere

But I just can't convince myself
I couldn't live with no one else
And I can only play that part
And sit and nurse my broken heart

So lonely/ So lonely/ So lonely/ So lonely

So lonely/ So lonely/So lonely

So lonely/ So lonely/ So lonely

So lonely/ So lonely

Now no one's knocked upon my door
For a thousand years or more
All made up and nowhere to go
Welcome to this one man show

Just take a seat they're always free
No surprise no mystery
In this theatre that I call my soul
I always play the starring role

So lonely/ So lonely/ So lonely/ So lonely

So lonely/ So lonely/ So lonely

So lonely/ So lonely/ So lonely

So lonely/ So lonely

(guitar solo)

So lonely/ So lonely/ So lonely/ So lonely

So lonely/ So lonely/ So lonely

Lonely, I'm so lonely
I feel so alone
I feel low
I feel so
Feel so low
I feel low, low
I feel low, low, low
I feel low, low, low
I feel low, low, low
I feel low, low, low
I feel low, low, low
Low, I feel low
I feel low
I feel low
I feel so lonely
I feel so lonely
I feel so lonely, lonely, lonely, lone
Lonely, lone
I feel so alone, yeah

So lonely...

12 de febrero de 2008

Maori Pérez: Mutación y registro

Estoy en un avión hacia ninguna parte. Esa es la frase que veo en los rostros de todos. Caras de exilio. Caras derrotadas. Como un muro pinkfloydeano. Muerte en vida, muerte voladora, con hélices cortando el aire. Rebanando nuestros sueños. (Maori Pérez, del libro comentado)
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Publicado a fines del 2007 por la editorial Ciertopez, nos encontramos ante un autor dotado de una voz inusual, y más inusual aún, si consideramos que en el alicaído panorama de los escritores jóvenes que afinan su pluma, es raro detectar autores sólidos con voz propia, que en sus libros no posean páginas de sobra o relatos completos fácilmente descartables. Con Maori no ocurre eso. Así, la filiación que Pérez ha resaltado en los medios de prensa con Bolaño, sólo es circunstancial, pues más delata una estrategia de lectura, de acercamiento a la letras y la vida, que a su manera particular de escribir.
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Diez son las piezas que componen este libro de cuentos, repartidos en poco más de ochenta páginas, los cuales -haciendo un rápido planeo- barajan temas como la tortura, el egoísmo, la depresión, el vacío, el amor, la ira, el lamento. La portada del libro es decidora. Manchas de tinta, emborronamientos, huellas monstruosas, componen el estilo (o la rúbrica si se quiere) de Maori Pérez; la forma en que desliza las palabras y sus secuencias entrecortadas, provocan en el lector una suerte de entrecruzamiento caótico entre la realidad y la alucinación, el sueño y la pesadilla, la vida y la muerte, la memoria y la amnesia.
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La manera de escribir de Maori tiene mucho del expresionismo alemán que resalta lo grotesco y lo sórdido, pero no de forma snobista o kitsch, si no que de una manera elegante y terrorífica, que sin lugar a dudas nos lleva a pensar en Kafka, o en las pinturas de Kirchner, Heckel, o al más cercano dibujante argentino Alberto Breccia. Pero sumado a esto, la delineación, los colores, las fugas sin fin y las aperturas y mutaciones de sus letras, corren por vida y cuenta propia. Acá no hablamos de una promesa joven literaria, no hablamos de un libro que pudo haber dado más, acá se habla de un libro-símbolo tallado a fuego, de un escritor que ha dejado el rótulo tan mercantil de "promesa", de un autor que ha engarazado sus manos al estanque volcánico de la palabra, y que por medio de un estilo poético, deshinibido, fresco y rupturista, ha fabricado sus primeras espadas y armaduras.
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De seguir bordeando su libro, sólo conseguiré entrar en una digresión sin sentido. No me queda más que decir: léanlo.
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¿Cómo conseguir su libro?
Visitando el blog del autor
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O escribiéndole a: veintiunanoches.@gmail.com